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Guía de viaje a Punta Canta. Diario de un viajero

23 junio, 2018
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Después de el coche de casa a la estación, del cercanías a Sevilla, del Ave a Madrid, del taxi de Atocha a la T4 y del metro de la T4 a la T4 satélite y del autobús del embarque al avión, por fin llegué a él para aguantar las 8 horas en un sillón con menos de 10 centímetros, pero bueno, todo sea por lo que vendría después.

En el avión nos tocó junto a las puertas de emergencia, frío, mucho frío y para colmo se les olvidaron meter las mantas en el avión, así que nos tocó convivir con los pingüinos. Nos pusieron las películas de la “pantera rosa” y “déjate llevar”. Para no gastarte los 3 € en los cascos para escuchar las películas os aconsejo que os llevéis 2 juegos de cascos (nosotros aprovechamos los que nos regalaba el AVE), os explico: las clavijas son especiales, son 2 clavijas en vez de 1, así que metéis cada juego de auriculares en una de las clavijas, así escucharéis un altavoz de cada juego de auriculares, quedarán 2 activos y dos que no funcionan, sólo tenéis que coger los 2 buenos y a escuchar las pelis en stéreo. El vuelo era con IberWorld. Al salir del avión sentirás el aire caliente del ambiente, un cambio brusquísimo con el del avión.

Al llegar al Aeropuerto, súper original con forma de chozo, te hacen una foto con 2 dominicanas, que te la venderán al regreso por 8 $ ó 6 €; después de la foto, a pagar la tarjeta de inmigración tras rellenar un formulario, que a nosotros nos dieron en el avión para no perder tiempo. En el mostrador pagas 10 $ y en el siguiente mostrador la entregas. A continuación recoges las maletas y te diriges al mostrador de Iberojet (o la mayorista que sea) y te asignan un autobús, los maleteros intentarán cogerte la maleta, a cambio de una propina, eso queda a vuestra elección.

Subimos al autobús y otro cambio brusquísimo de temperatura, el aire acondicionado al máximo, llegas a pasar otra vez frio y empiezas a escuchar las primeras bachatas y merengues del país. El guía te recibirá con una sonrisa de oreja a oreja y te dirigirás al hotel. Durante el camino hacia el hotel, 30 minutos aprox., verás a través del cristal la realidad del país, casas de maderas, lujosas casas totalmente enrejadas, las tiendas, carnicerías con las carnes expuestas al aire libre, la gente circulando rapidísimo, adelantamientos arriesgados, las motocicletas con 3 personas, nadie con casco, camiones abarrotados de dominicanos dirigiéndose al trabajo, vendedores de frutas al borde de la carretera, etc., se te hará muy corto el camino.

El hotel Iberostar Dominicana

Al llegar al Hotel, los maleteros bajarán las maletas al check-in y el recepcionista del hotel nos recibirá con su sonrisa e intentando bromear constantemente explicando todas las normas del hotel, el acceso a los restaurantes, piscina, y te dará un sobre con las llaves, las tarjetas de las toallas que podrás canjearlas por ellas y cambiarla cada vez que quieras. Nos da el numero de habitación que le indicamos al maletero y a buscarla. Arriba nos esperaba una botella de ron y un plato de frutas.

Los jardines súper cuidados, con pájaros, gatos, flamencos, tortugas… y todo tipo de plantas y árboles con su letrero correspondiente indicando el nombre del mismo. La iluminación de los jardines impresionante.

Todas las noches en el hotel un espectáculo, algunos muy divertidos que hacían participar a todo el mundo (hombres contra mujeres por ejemplo) y otros sólo para distraer.

Un casino que se llenaba por las noches, un bar americano con karaoke, que servía para entretenernos desde la cena hasta que habrían la discoteca, ciber-café algo caro a 5 dólares la media hora. Un hombre haciendo puros en la parte de la discoteca que luego vendía a 1 dólar, muy curioso.

La habitación están muy bien, grandes, televisión, aire acondicionado, ventilador de techo, mesita de noche, cajonera, mueble empotrado muy amplio, escritorio y camas grandes 1.05 cmt. Todo superlimpio. En la habitación un minibar que te lo rellenaban cada 2 días con refrescos, agua y cervezas. También había una cubitera y un par de vasos, muy útiles para llevarlas a la playa tras el cierre de la discoteca. Allí nos juntábamos todos los españoles y algunos yankis y hacíamos botellón hasta altas horas.

El cuarto de baño con gel de baño, champú y acondicionador, jabón de cara, peine, secador, toallas de baño, de mano, de bidé, todo oliendo a perfume y con flores entre las toallas adornando el baño.

Los Restaurantes son magníficos todos, aconsejo reservar los temáticos en los primeros dias, ya que algunos como “la sibila” está bastante solicitado y si lo dejas para el final no encuentras sitio seguro.
– Buffet “Hispaniola” y “Higüey”, tipo buffet, son iguales los 2, algunas comidas cambian, pastas a tu elección, carnes, ensaladas, zona vegetariana, salsas de todo tipo, pizzas, frutas, dulces, batidos, helados, etc. Deciros que nunca había visto un buffet tan completísimo, siempre hay algo que te gusta, postres de todo tipo, salsas…
– Tropical “La Marimba”, al medio día funciona como buffet al que podrás acceder en traje de baño. Tiene una parte de comida rápida con hamburguesas, perritos, patatas y pollo. Fuera tienen una parrilla donde al medio día hacen comidas a la brasa, hamburguesas, paellas de mariscos, etc.
– Mexicano “María Bonita”, primeros platos en buffet y un plato fuerte a la carta, no está mal, pero no es para tirar cohetes
– Oriental, no fui pero comentaron que no estaba mal.
– Carne a la brasa “Steak House”, carnes estilo americano, muy bueno, me encantó. Primeros platos buffet y plato fuerte a la carta. Se encuentra en la playa, el piso de arena. Al final nos pusieron un chupito de Ron 151, con 75.5º de alcohol que nunca olvidaré…
– Sibila, sin duda el mejor, restaurante de 4 platos, no puedes elegir, te ponen los 4 y el último una langosta. No está como las de Galicia, pero se deja comer.
– Restaurante americano “Star Rock”, solo cenas, no necesita reserves, lo malo es que cierra a las 9 de la noche, sin duda hecho para los americanos. A partir de las 9 se quedaba como un bar de copas con karaoke, billares, futbolines, muy útil para esperar la apertura de la disco e ir tomando algo. Durante la noche, tenía una barra fuera, entre la discoteca y este bar donde servían perritos y patatas por si te entraba hambre entre cubata y cubata.

En la playa una zona dedicada a los deportes, donde podrás hacer tiro con arco, y deportes acuáticos como canoas o catamarán. Los deportes de motor, como la banana eran de pago, y algo excesivo (9€ creo). 2 Chiringuitos a pie de playa y una heladería “La Yola” numerosos trabajadores todo el tiempo recogiendo los vasos que dejamos junto a las hamacas. Por la mañana temprano vi también a un operario limpiando las algas que quedaron en la playa. Pista de Voley-Playa y fútbol; animadores haciendo juegos constantemente y llamándote para que participes.

Las piscinas fantásticas también, diferentes profundidades, porterías para jugar a waterpolo en medio de las piscinas una casita con juegos, pelotas, y toallas, así como un bar de nombre “Salud” en el que te hacía todo tipo de zumos naturales de frutas y verduras. Fantástico el zumo de zanahoria con un poquito de piña. Junto a las piscinas, una casita donde cambias las toallas cada vez que quieras, también aquí podrás adquirir juegos como monopoly, ajedrez, damas, parchís, twister y pelotas de fútbol, tablas de surf, libros… Comentar que hay un SPA con sauna, baño turco y jacuzzis, también daban masajes que tenías que pagar a parte.

La Discoteca muy chula, decorada con los restos de un avión. Algunas noches los animadores hacían concursos de bailes y demás, pero casi siempre muy animada, también era casualidad que en la semana que estuve allí eran muchos los jóvenes que nos hospedábamos en el hotel, así que fenomenal. La música era alternada entre merengues y bachatas con regaaeton, incluso algunos días nos puso al Bisbal, y nos apoderamos de la pista…

La tiendas del hotel son súper caras, el ron lo compré en Higüey por la mitad de precio que marcaba en el Hotel, hay un supermercado en el que hay de todo, pero bastante caras (el ron el doble que en el supermercado de Higüey) y por supuesto sin posibilidad de regatear. Entre el bávaro y el dominicana hay tiendas de cuadros, de regalos, ropas, una peluquería y estética, una tienda para hacerte trenzas, todo muy caro. O vais a comprar a la ciudad a través del taxi, o camináis por la playa y en 10 minutos estáis en las tiendas que encontraréis todo más barato, regalos, cuadros, puros, ron, trenzas y a regatear ¡!!

EXCURSIONES

Isla Saona, (95$)

Sin duda de obligatoria asistencia. Verás las auténticas playas paradisíacas sin olas y cristalinas. Comienza con el traslado en autobús a los altos de Chacón, una ciudad muy bonita en cuya iglesia se casó Michael Jackson, enclavada junto al rio Chavón a través del cual se rodó Rocky 2, con paisajes fantásticos. A continuación la guagua marcha hacia un puerto a 10 minutos de los altos, todos a la lancha y a buscar las piscinas naturales.

Llegas al medio del mar donde el agua te llega por la cintura y todos al agua, allí te encontrarás con estrellas de mar que podrás fotografiarte con ellas y como no, un ron con cola con el baño. De nuevo subimos a la lancha y en marcha hacia Isla Saona, una parte de playa dedicada sólo a los turistas, con una tiendecita y unos chozos y merenderos preparados para el buffet. Allí a comer arroz, salchichas encebolladas, pastas, chuletas a la barbacoa, ensaladas, frutas de todo tipo y bebida toda la que quieras.

Tras el almuerzo, 4 chicos y 4 chicas dominicanos comienzan a sacar a bailar al grupo, se hace una conga en el agua y todos para el templete, un chozo con música en el que comienzan a divertirse entre bachatas, merengues y reggaeton. Llamada del guía y a la lancha de nuevo, esta vez para ir a un barco que nos esperaba a 300 metros. En el barco más de lo mismo, los chicos animando la fiesta con bailes y juegos entre frutas y más ron. Todos contentísimos entre los efectos de la vitamina R y los vaivenes del barco.

Llegamos al puerto, a la lancha y de ahí a la orilla. En la orilla te esperan algunas tiendecitas y recuerdos con una foto que te hicieron en los altos de Chavón. En la orilla también te esperan numerosos niños con con una botella llena de agua la vierten sobre tus pies llenos de arena en busca de una propina.

Llevarse caramelos, bolígrafos, camisetas, sin duda os lo agradecerán muchísimo y le harán mucha ilusión. De nuevo al autobús y para el hotel sin antes parar en una tienda a hacer compras, que por cierto carísima, ni regateo ni nada, todo muy caro, así que mejor dejar las compras para las tiendas de la playa o la ciudad.

Bávaro Splash, (65$)

Lanchas para 2 personas conducidas por ti que avanzan por el agua a más de 80 Km/h, con motores de 30 caballos. Un camión te recoge en el hotel y llegas al complejo de Bávaro Splash, allí te hacen rellenar un formulario en el que se eximen de responsabilidades y dejas tus pertenencias en las taquillas, importante llevarse una cámara de fotos acuática, allí te la venden por 20$ (16€) en España vale 9€. Posteriormente te colocan un video donde te explican todo el funcionamiento de la lancha.

Te colocas tu chaleco salvavidas y a la embarcación, de allí van soltando a cada pareja en una lancha. Arrancan los motores y a hacer círculos hasta que todos estén listos, una vez todos en las lanchas, a volar por el agua. Todos por la costa hasta llegar a una embarcación, allí entrarás en el barco y tras unas breves explicaciones te darán unas gafas, un tubo y unas aletas y a bucear entre corales y peces de colores. Importante, llevarse un par de plátanos, los peces comerán plátano de tu mano, alucinante.

Toda la excursión estará un chico grabándola en cámara de video acuática, que al otro día te venderá por 35 $ (28 €) que no está mal si se compra entre varios y le hacemos copias… Al acabar vuelta a las lanchas y a volar de nuevo hasta el punto de salida. De nuevo a la guagua y al Hotel.

Samaná e Isla Bacardi, (245$)

Sin duda la excursión más cara, pero merece la pena. Comienza el traslado desde el hotel al aeropuerto, allí te subirás a una avioneta muy nueva, con asientos de cuero, para 7 personas. Despegue y aterrizaje en el aeropuerto de Samaná. Allí te estará esperando un camión en el que cruzarás la verde selva repleta de árboles de todo tipo y millones de cocoteros.

La gente se dedica al cultivo del café, el caucho, las frutas, todo ello lo podrás palpar durante el recorrido que se amenizará con vitamina R. Llegamos al inicio de la ruta, te dan unas botas de agua (aconsejable llevarse calcetines) y te asignan un caballo junto con un chico que te acompañará durante toda la ruta. Subirás entre caminos húmedos y cruzando el río varias veces, una de ellas le llegará el agua al caballo por el pecho, paisajes espectaculares, vacas por el camino, frutas silvestres como piñas, todo hasta llegar a la cima, allí soltarás el caballo y verás a lo lejos las cataratas del limón, precioso paisaje.

A bajar entre piedras y todo tipo de plantas, nos toparemos con una catarata pequeñita y un rio que deberemos cruzar entre las piedras, solo quedará un pequeño repecho hasta dar con la gran catarata. Soltamos los bártulos y a darse un baño en tan singular agua. Los chicos que nos acompañaban empezaron a escalar la pared entre piedras y numeroso musgo hasta llegar a una altura de 30 metros para después tirarse al vacío al agua, todos con la boca abierta. Tras media horita en tan preciado baño, de vuelta a la cima, esto es lo peor, ya que lo deberás hacer a pie y todo cuesta arriba, unos 20 minutos subiendo.

Personas mayores tuvieron que ser ayudadas por un caballo para lograr llegar a la cima. Una vez arriba una pequeña tiendecita y un pequeño bar con precios desorbitados, algunos daban lo que fuera por una botella de agua; si podéis aguantad un poco, que sólo quedarán 15 minutos de descenso en caballo y llegaremos al inicio de la ruta donde los guías nos ofrecerán todo el agua que queramos y vitamina R.

Ahora toca dales una propinilla al chico que te acompañó, que se lo ganan y subir al camión que te conducirá entre más ron y cola, al puerto de samaná, allí embarcamos en una lancha y rumbo a Isla Bacardi. Aquello no es nada del otro mundo, una pequeña isla, con el nombre de Cayo Levantado o “Bacardi” para eso de la publicidad y que es donde se rodó el anuncio del famoso ron. En la isla, desde el muelle a la playa pasarás entre más tiendas, la playa muy bien y en medio el chiringuito del anuncio para tomar algo, a la hora, vuelta a la lancha y a samaná de nuevo, más camión, más ron, a la avioneta y a punta cana de nuevo.

OTROS DATOS DE INTERÉS

Para hacer las compras, cambiar a pesos dominicanos, pero no en el hotel, yo fui a Higüey y me cambiaron 1€ = 41 pesos, mientras que en el hotel son 1€ = 37 pesos, así que si queréis cambiar bastante dinero y comprar ron y tabaco barato una excursión a Higüey vendrá muy bien para conocer la realidad del país, en taxi vale 65 dólares, con 2 horas en la ciudad y el taxista como guía.

El sol pega muy fuerte, por lo menos los primeros días imprescindible crema protectora. A las 19.30 ya es de noche, pero a las 6 de la mañana ya se puede tomar el sol, así que habrá que adaptarse un poco, junto con los horarios de las comidas. Las habitaciones con enchufes de 220 v., sin problemas de voltaje ni clavijas. El peso de los equipajes de la vuelta es importante, el ron y los regalos pesan, así que recomiendo lleva una mochila vacía en la maleta, para traerla llena a la vuelta, a mí me salvó la vida.

Guía de viaje a Punta Canta. Diario de un viajero
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